|
| FIESTA DE DISFRACES |
Hola. Mi nombre es Antonio tengo 23 años y soy de Colombia.
La historia que les voy a contar transcurrió en un viaje que hice hace unos años a México.
Resulta que por una cuestión de tiempos saque pasaje para llegar una semana antes que mi familia y para poder encontrarme con mi hermana que me estaba esperando en un hotel importante. Esa misma noche en el hotel se hacia una gran fiesta de disfraces. Mi hermana me contó que todos los años la hacían y que estaban muy divertidas, pero que ella no me iba a poder acompañar por que tenía una cena con amigos en otra parte del pueblo. Como estaba cansado por el viaje rechace las dos invitaciones. En el apuro, mi hermana dejo tirado sobre su cama toda la ropa que se había probado incluso los cosméticos. Les confieso que de chico siempre me gusto vestirme de mujer, siempre lo hacia a escondidas. Me calentaba mucho imaginarme que era mujer, me masturbaba así. Si bien, nunca tuve un consolador, siempre encontraba algo para meterme en el ano. Nunca paso de eso.
Esa noche tentado por la ropa de mi hermana, decidí probarme algunas prendas, hasta encontré uno que me gustaba mucho como me quedaba. Era un vestido muy corto de color rojo, lo combine con un juego de porta ligas negros y unos zapatos rojos de taco largo. Como soy de cuerpo chico, delgado, me calzo todo perfecto. Soy muy parecido a mi hermana físicamente.
Comencé así con mis fantasías, tirado en la cama me acariciaba el ano con los dedos empapados en saliva, con la otra mano me tocaba mi pequeño pene. De pronto mi concentración se vio interrumpida por la música de la fiesta que acababa de empezar en el salón del hotel. No pudiéndome concentrar en nada, y sin nada para estimularme. Decidí seguir arreglándome con los cosméticos que estaban dentro de una especie de cartera pequeña. Mientras cantaba algunas canciones que conocía me peine haciéndome dos colitas a los costados (ya que mi pelo largo y morocho se presta para eso). Estaba quedando realmente linda. No se si fue por la calentura o por el hecho de que era una fiesta de disfraces o las ganas de ver si realmente estaba tan linda como yo pensaba, La cuestión es que me anime a bajar ala fiesta. Y dicho y hecho, me sentía observado por todos, mis vestimentas llamativas me hacían una putita hermosa. Tome algunas copas y me dieron ganas de ir al baño. Algunos se tapaban cuando entre.
Estaba lavándome las manos y la verdad que me calentaba mucho el hecho de verme en el espejo vestido de putita. En ese momento entra un señor de unos 40 años morocho, muy robusto y cuando me vio pensó que había entrado al baño de mujeres, me pidió disculpas y salio, pero al instante volvió y me miro mas detenidamente, y me dijo "perdón ¡pensé que eras una mujer, y que mujer!" me reí un poco nervioso pero, eso fue algo que me puso a mil. Salí del baño y me dirigí a la pista donde me cruzaba a menudo con este señor. El se limitaba a mirarme y yo discretamente hacia lo mismo sin que se diera cuenta su esposa, que estaba a su lado todo el tiempo. No se si seria por que me encontraba solo y no me conocía nadie, pero la cosa es que calentaba muchísimo esa situación. Cada ves que lo miraba él estaba mas cerca de mi y siempre mirándome. Yo estaba muy nervioso, pero la situación me superaba, por lo que ya mi vista se dirigía a su paquete, quería ver si realmente lo excitaba. No podía creer lo que estaba haciendo. Me dirigí a la barra para tomar algo para que mi hiciera desaparecer a esa parte de mi que me frenaba, cuando me doy cuenta de que lo tenia al lado. La barra tenia forma de "U" y en uno de sus extremos empezaban una serie de sillones que hacían que desde la pista se viera de la cintura para arriba. Me pregunto por que lo miraba, si lo conocía y yo le dije que no que no que me había causado gracia lo del baño, me miro fijo y me dijo si estaba seguro y me apoyo la mano en el culo, casi mas me muero en ese momento. Atiné a sacarle la mano pero me deje llevar un poquito mas, igualmente le pregunte que que hacia y él solo me dijo "SHHHHH" sus caricias se hicieron un poco mas desinhibidas. Me dijo "te gusta, ¿no?" no le conteste nada y como el que calla otorga&230; Empezó a bajar su mano hasta mis piernas, el vestido que llevaba puesto era bastante corto así que volvió a subir su mano pero esta vez por debajo de la falda. Mi corazón latía a full de repente siento un dedo acariciándome el ano, lo que me hizo largar un gemidito mínimo pero que llegó a escucharlo. "como te gusta" me repetía y disimuladamente se humedeció un dedo con saliva y volvió a mi ano y haciendo un poco de fuerza lo fue introduciendo y acercándose aun mas a mi me apoyo su verga en la pierna, no pude evitar mirar ese paquete. Me puso dos dedos en la boca y comencé a chuparlos y cuando estuvieron bien lubricados, despacio me los fue metiendo en el culo, esto me dolió un poco al principio, no abrí los ojos hasta el momento en que el dolor desapareció por completo para convertirse en placer. Parecía gustarle ver mi cara de dolor, agarro su mano y, como es sabido, la dirigió a su verga que parecía querer salirse del pantalón. Pude comprobar el tamaño que tenia. Lo pajié un buen rato así, siempre con sus dedos en el culo, había momentos en los que me los enterraba de una manera un poco agresiva. La verdad que para ese momento me sentía la más puta del mundo, aunque en ese lugar todo el mundo estaba haciendo la suya y que donde estábamos no pasaba mucha gente.
No conforme con mis caricias decidió meter mi mano dentro de los pantalones desabrochando un botón. La calentura que me producía el estar haciéndole la paja era indescriptible, aunque no se podía ver, yo notaba que la cabeza de su gran pene estaba muy húmeda y ya se empezaba a manchar el slip. En un momento dado se acerco y me dijo "me parece que te morís de ganas de chuparme la verga" yo solo lo mire. Me dijo que fuera al baño que en un rato iba a estar ahí para darme lo que quería. Una vez que llegué al baño saqué de la cartera los cosméticos y me arregle lo más que pude, como una verdadera señorita. Dos chicos me miraron pintándome lo que no hacia mas que calentarme mas. Me encerré en uno de los box para lisiados ya que era el único que estaba desocupado y empecé instintivamente a mantener mi agujero abierto. De repente se abrió la puerta de donde estaba y entró, parado en frente mío me tomo por los hombros y me bajo hasta dejarme la boca a la altura de su pene. Se desabrochó el resto de los botones y dejó al descubierto su verga que a pesar de estar algo flácida tenia un tamaño que asustaba. Con una mano sostenía su miembro y con la otra me tomó por la nuca y me acercó hasta que pudo metérmelo en la boca. Empecé a chapárselo suavemente usando mucho mi lengua para poder disfrutarlo al máximo. No tardo en decirme "que bien me la chupas putita, sigue" podía notar como incrementaba su tamaño y realmente me asustaba, casi no me entraba en la boca. Hice a un costado la tanguita para poder acariciarme el ano. Estaba en cuclillas chupando una verga hermosa y con dos dedos manteniendo mi agujero húmedo y dilatado, usaba para eso la mezcla de saliva y sus líquidos preseminales. "Eso es, metete los dedos, puta" me decía.
Sin sacarme la verga de la boca me hizo levantar estirar las piernas para poder llegar con su mano a mi ano. Cuando ya no pude mas me detuve y le dije "como vamos a hacer para hacerla entrar en mi ano, la quiero adentro mío ya" me contestó que puta eres y me dió vuelta poniéndome en cuatro arrodillado en el retrete, bajo la tanga solo lo suficiente para que quedase mi agujero al descubierto, y empezó a otra vez con sus dedos, esta ves eran 3. Yo me sostenía con una mano contra la pared y con la otra lo pajeaba. Todo el líquido preseminal que le chorreaba tenía como destino mi ano. "Métemela" le dije mirándolo a los ojos. No voy a olvidar jamás el momento en que dió un paso adelante con su verga en la mano y empezó a empujar para poder cogerme. Empezó con una especie ida y vuelta para ir agrandando mi ano cada vez con un poco mas de fuerza, pero siempre suavemente. Vi las estrellas cuando sentí que esa gran cabeza ya estaba dentro mío, a notarlo se quedo un momento así para luego empezar a bombearme siempre tratando de ir un poco mas profundo. El trabajo que habían hecho sus dedos dio resultado, ya que mi ano estaba muy lubricado lo que hacia a la cosa menos dolorosa. Sentía como me penetraba cada vez mas adentro. "métemela toda, quiero sentir como me revientas" le dije entre susurrando entre gemidos y despacio pero con mucha fuerza tomándome con sus manos por la cintura llevándome hacia él pudo hacer entrar todo su miembro en mi, notaba sus bolas apretadas contra mis piernas. Siguió con su ida y vuelta sacándola casi entera para volver hasta el fondo, sentía perfecto como se deslizaba dentro mío con su otra mano en mi boca me hacia chuparle los dedos. En un momento se detuvo me hizo parar, y se sentó en el retrete no pude evitar chapársela al menos por un momento. Con una mano la saco de mi boca y me dijo "ahora quiero que sientes encima y que me hagas gozar". De espaldas acomode su verga con la mano y de apoco me la enterré entera, era increíble como tenia el ano no hubo que hacer ningún esfuerzo para hacerlo entrar. Sentía que en esta posición me penetraba aun mas, gemía como una verdadera puta.
Estuvimos así un buen rato hasta que me coloco otra vez en cuatro pero esta ves en el piso, se arrodilló detrás mío y volvió a metérmela diciéndome "estoy por acabar" "voy a llenarte el culo con mi leche". Si bien en ningún momento cesó el dolor completamente, el placer que me producía su pene no lo puedo explicar con palabras, mas todavía cuando acelero embestidas anunciando que iba a acabar adentro mío. Note como sus gemidos se hacían mas fuertes, sus manos me tomaban con mas fuerza y como su verga bombeaba semen sin para en mis entrañas. La sacó de mi ano y se paro adelante mío para que saboreara su leche que seguía saliendo de su pene mientras sentía como se mojaban mis pierna con el semen que brotaba de mi agujero que no dejaba de chorrear. Se la chupe un largo rato dejándolo del todo limpio, hasta que se abrocho el pantalón y sin decir nada me dejo en cuatro seguí en esa posición hasta que termine por completo de tomar esa miel que salía de mi agujero roto. Me vestí y salí del baño para irme a mi cuarto a reponerme de semejante cogida que me habían dado. Al otro día al despertar les tengo que confesar que me dolía bastante el culo, pero no tarde en recuperarme para convertirme en lo que soy ahora... Una adicta al semen.
Hasta la próxima.
|
-- Volver Página Principal --
|